El viernes tomé un tour al Salar de Atacama y a las lagunas Cejas, Ojos del Salar y Tebinquiche. La laguna Cejas es tan salada como el mar muerto y ahí nos bañamos. Es increible como uno flota, además en la superficie el agua es bastante fría pero abajo es muy caliente, una sensación bastante particular. El atardecer en el salar iluminó a los volcanes frente a nosotros que se reflejaban en la laguna y el tour cerró con un Pisco Sour a la orilla de la laguna Tebinquiche.
Al día siguiente fui hacia el Volcán Lascar. El día comenzó muy temprano y a las 5:00 am estaba montado en un 4x4 con un brasilero, un americano y su novia americana y con dos guías chilenos. Todos dormimos en las 3 horas de carretera hasta la base del volcán. Desayunamos en una de las paradas antes de llegar a la base y a eso de las 9:00 am arrancamos la caminata a 4.600 metros. El camino no es difícil y basicamente es un zig zag infinito sobre arena y rocas sueltas.
Por encima de los 5.000 metros ya todos sentíamos la falta de oxigeno y las ráfagas de viento te hacían recordar a la altitud que estábamos aunque no hubiese casi nieve. La americana nos impresionó por su buen ritmo y el brasilero se quedó atrás al poco tiempo.
Mientras más nos acrecábamos al anillo del cráter principal, más sentíamos el olor a azufre y se veian claramente los vapores que salían de él. Finalmente, después de más de 3 horas de ascenso, llegamos a la orilla del cráter. Tenía más de 700 metros de diámetro y 350 m de profundidad y se veían las fumarolas amarillas de azufre saliendo por todos lados. Muy impresionante! La vista se extendía por cientos de kilómetros por la claridad del aire en el desierto. Tomamos algunas fotos, nos hidratamos y continuamos hacia la cumbre unos 45 minutos más. Ahí habia otro cráter secundario, más pequeño y sin fumarolas y en plena cumbre había una gran roca negra que claramente había sido expulsada en una de las erupciones de este gran volcán. El volcán Lascar es uno de los más activos de Chile y su última erupción fue apenas en el 2006.
En la cumbre el viento era fuerte y el frío intenso, estábamos a más de 5.500 metros, todos muy contentos, dándonos abrazos y felicitándonos. La bajada fue por la misma ruta y la arena suelta fue una bendición para las rodillas. Se podía ver el carro que nos esperaba como un puntico diminuto mucho más abajo. A las 4 pm llegamos a la base, comimos algo y volvimos a San Pedro de Atacama.
El sábado 23 de agosto el día comenzó aún más temprano. Me desperté a las 3.30 am para salir a las 4 am al Geiser del Tatio. Este paseo comienza bien temprano para poder apreciar los geisers antes del amanecer porque una vez que sale el sol ya no se ven y como que pierden su intensidad. Nos explicaron que es por la diferencia de la temperatura, pero no entendí bien porque. Me bañe en la piscina de agua termal en medio de los geisers, un descanso bien merecido después de la cumbre del día anterior.
Al volver a San Pedro, me embarqué en otro tour para visitar el Valle de la Luna y el Valle de la Muerte. Un paisaje muy raro pero bastante bonito con un atardecer único. Volví a San Pedro y a las 8.45 pm tomé el Bus hacia Arica rumbo a La Paz, Bolivia.










